Daño psicológico tras un accidente: evaluación pericial

Cuando hablamos de accidentes — de tráfico, laborales, médicos — solemos pensar solo en las lesiones físicas. Pero el impacto psicológico puede ser tan severo o más, y permanecer años después de que las heridas físicas hayan cicatrizado.

Como psicóloga forense te explico cómo se evalúa pericialmente el daño psicológico para reclamaciones judiciales o expedientes de incapacidad.

Qué se considera daño psicológico

Daño psicológico es cualquier alteración mental significativa, derivada directamente de un suceso traumático, que afecta al funcionamiento normal de la persona. Incluye trastornos como estrés postraumático, fobias específicas, ansiedad, depresión, trastornos del sueño y, en casos graves, alteraciones de personalidad.

No todo malestar tras un accidente es daño psicológico evaluable: tiene que cumplir criterios clínicos estandarizados, ser persistente y estar técnicamente relacionado con el suceso.

Trastornos más frecuentes tras un accidente

Trastorno por estrés postraumático (TEPT): reviviscencias, evitación, hiperactivación, alteraciones del estado de ánimo. Sintomatología persistente más de un mes.

Fobia específica: miedo intenso a conducir, a subir a un coche, al lugar del accidente. Limita la vida cotidiana.

Trastorno adaptativo: reacción emocional intensa que no llega a TEPT pero impide funcionar con normalidad.

Depresión reactiva: ánimo bajo persistente, pérdida de interés, especialmente cuando el accidente deja secuelas físicas significativas.

Trastorno por dolor crónico: dolor físico mantenido en el tiempo con componente psicológico relevante.

Cómo se realiza la evaluación pericial

El proceso incluye varias fases:

1. Estudio de la documentación: partes médicos, informes hospitalarios, atestados, informes previos.

2. Entrevistas clínicas: varias sesiones con la persona afectada para reconstruir la historia, valorar síntomas y comprobar coherencia.

3. Aplicación de pruebas psicométricas: baterías específicas para TEPT (CAPS-5), ansiedad (STAI), depresión (BDI-II), validez y simulación (SIMS, M-FAST).

4. Análisis de causalidad: establecer técnicamente si los síntomas son atribuibles al accidente o tienen otra explicación.

5. Cuantificación del daño: aplicar baremos médico-legales (Tabla de baremos de la Ley 35/2015 para tráfico, o tablas para otros tipos de daño).

6. Redacción del informe con fundamentación y conclusiones técnicas.

Diferencia entre informe clínico y pericial

Un informe clínico documenta síntomas para tratarlos. Un informe pericial los documenta para fundamentar una reclamación. La metodología, el lenguaje y la estructura son distintos. Para una indemnización o un proceso judicial, necesitas un informe pericial específico, no un informe clínico ordinario.

Lee también qué es un informe pericial psicológico.

Cuándo solicitar la pericia

El momento ideal es cuando los síntomas se han estabilizado (entre 6 y 18 meses tras el accidente, dependiendo del caso), antes del juicio o de la consolidación administrativa. Hacerlo demasiado pronto subestima el daño; demasiado tarde puede dificultar la causalidad.

En mi consulta de psicología forense en Badajoz elaboro informes periciales por daño psicológico tras accidente con todo el rigor técnico-jurídico. Si tu caso implica también un componente físico, coordinaremos con peritos médicos.

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